ASOCE - Asociación Casa Emanuel
"Cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe" (Mateos: 18:5)
Marzo 2005  
LOS ROSTROS
De Casa Emanuel
Por: Laureen Orozco
Mateus
1995

"Y Mateos sonrió..."

Ellos nacieron "desprivilegiados entre los desprivilegiados", y solo un poder de lo Alto puede darles la vida que de antemano se les niega

Si, Mateos, un niñito de unos ocho años, estaba sonriendo aquella mañana y aunque esto pudiera resultar algo nada fuera de lo común, tengo que decirles que nunca antes una sonrisa, en la que además lucían tan solo unos cuantos dientes, había causado una sensación de tan grande gozo en mí, como en esta ocasión.

Y es que tampoco nunca antes había visto unos ojos tan, pero tan llenos de tristeza y dolor, como cuando por primera vez ví a Mateos, aquí en Casa Emanuel.

El llegó en diciembre del 2004 a este lugar, luego de que un hombre de buen corazón avisó a Isabel Johanning, la directora de esta organización, que un niño estaba pereciendo a manos de su mamá. Sí, esta mujer lo tenía encerrado en una jaula, no le daba de comer y en un arranque de rabia le tiró todos sus dientitos con una barra de hierro.

Luego de conocer esta historia pude comprender la profundidad del desamparo que reinaba en este pequeño, pero todavía no podía entender el por qué de tanta crueldad.

El misterio encuentra explicación en las oscuras creencias de este pueblo: cualquier niño o niña que viene a este mundo con algún tipo de defecto físico o mental, o tan solo por ser gemelo, trae en su frente la sentencia irrevocable de la muerte, y es que, según los guinenses, ellos son demonios (iranes) y no personitas.

¡Imagínense! Mateos era uno de ellos, sus ataques de epilepsia en definitiva "lo condenaban".

Por eso no podía yo dejar de sentirme tan feliz aquella mañana de febrero, luego del desayuno, cuando pasé por los jardines, y entonces él, sentado al lado de otros niños, me dio esta inesperada sonrisa.. Fue un momento inolvidable, y lo fue porque pude ver el gran amor de nuestro Padre celestial restaurando el corazón quebrantado de Mateos.

Hace tan solo unos días que esto aconteció y desde allí Mateos va “viento en popa”, algo que ningún médico o psicólogo hubiera podido lograr, ¡gloria al Señor!

Tengo que decirles que la mayoría de los chiquitines que están aquí y que con frecuencia llegan, comparten historias similares a la de Mateos, ellos nacieron "desprivilegiados entre los desprivilegiados", y solo un poder de lo Alto podía darles la vida que de antemano se les niega. Cada uno de ellos representa un futuro mejor para este país tan enajenado, porque ellos están creciendo en libertad, llenos de amor y respeto, con una mente abierta y un corazón solidario, y por supuesto con sus "pancitas llenas" y con un sitio cálido y digno donde recostar sus cabezas. Este es el regalo divino para todos estos menores.

Me siento honrada de poder estar aquí para ser testigo de estas maravillas y al mismo tiempo de dar un granito de arena de lo mucho que el Señor nos ha dado, sí mis amigos y amigas, tengan por seguro que allá en Costa Rica somos millonarios!

Mateos ya no le tienetemor a las personas


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