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Todas las etnias animistas en Guiné Bissau poseen dioses llamados Iranes (espíritus), los cuales asumen variadas formas. Normalmente, en medio de cada tabanca hay una pequeña casa donde está el Irán, y los hombres mayores de la misma son quienes dirigen las ceremonias en las cuales se pide la intervención al espíritu.
Además, existen otros tipos de iranes, por ejemplo, el que ellos creen es el espíritu de algún pariente muerto. Pasado algún tiempo después del fallecimiento de una persona, acontece alguna cosa que es interpretada como una señal de que el difunto desea que su alma quiere entrar en el santuario de la familia.
Cuando esto acontece, los familiares se reúnen y recurren a los djambacós (brujos) de la tabanca quienes indican quién será la persona que hará la estatuilla que a la postre se colocará en el santuario y que servirá de morada al alma al espíritu. Esta estatuilla tiene forma de horquilla, que en su punta es redonda para los hombres y dentada para las mujeres.
Estas horquillas por lo regular son extremadamente simples, pero también pueden ser hechas con forma humana, dependiendo de la voluntad de quien las elabora.
Una vez que la estatuilla está lista y en la fecha marcada por los djambacós para su colocación en el santuario, ésta es envuelta en una tela blanca y su escultor se la coloca en su cabeza y durante todo el día anda de este modo para que todos en la tabanca lo vean. |
Al llegar la noche se hace una ceremonia para la colocación de la estatua en el santuario, el que normalmente está situado frente de la casa de la familia en en duelo.
Una vez clavada la horquilla en la tierra, se sacrifican puercos, gallinas y se hacen ofrendas de arroz y vino en su honor, en tanto que el jefe de la familia llama al alma de la persona fallecida, pidiendo que ella venga a habitar a su nueva morada.
A partir de este momento, la horquilla servirá igualmente para las ceremonias en que la familia pedirá el apoyo de los espíritus para el trabajo, el combate de las enfermedades y otras necesidades.
Además de estos iranes de los santuarios familiares, existen otros con objetivos más específicos. En el puerto de un río, por ejemplo, encontramos un irán que es invocado para que los pescadores tengan una buena faena, así como también aquellos que son colocados en las huertas y en los campos de cultivo, con el propósito de que cumplan una doble función: de apoyo a las siembras y de protección a los productos. |