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Santida, Dibasi y Jonathan no estuvieron mucho con nosotros.
Ellos no pudieron superar el frágil estado de salud con que ingresaron
a Casa Emanuel tan solo hace unas semanas. El otro caso fue el del niño del tumor,
que aunque no estuvo en CE, realizamos las gestiones para
su tratamiento médico en España. |
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La Dra. Dulce Alvarez, colaboradora incondicional de CE: nos relata la historia de Aissatu:
"Hoy les tengo desagradables noticias. Ayer en la tarde vino Enrique a recogerme con urgencia porque un niño estaba muy mal. Resulta que cuando llegué a Casa Emanuel, no se trataba de un niño sino de una bebita de meses, Dibasi Alfa Joaquín Gomes, la que nació en una tabanca.

La bebita tenía 2 meses y medio, al principio estuvo muy malita por diarreas y luego, la semana pasada se enfermó por segunda vez con vómitos y nuevamente diarreas. Aunque en estos días ya estaba recuperándose, parece que ayer vomitó y tuvo una bronco aspiración grave. Me la llevé para el hospital para aspirarla y pude recuperarla bastante, pero el cuadro respiratoria fue muy serio y desgraciadamente en Bissau no se cuenta con los recursos necesarios para brindar el apoyo ventilatorio pulmonar.
Lamentablemente, Dibasi no logró superar la crisis. Creo que en otras circunstancias hubiera sido posible realizar otros procederes. Esto es lo triste de este país...
De mi parte ha pasado casi un año y aún no he conseguido ningún Penlon infantil, por lo menos para aerear un poco a los niños deprimidos".
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El misionero Henrique Adas nos cuenta lo que aconteció con la niña del tumor:
"Escribo para comunicarles que aquel niño que tenía un tumor en el ojo recién falleció, al menos esta es la noticia que recibimos en estos días. Realmente todo fue muy extraño, pues, como ya les habíamos contado, la organización médica española AMIC aceptó tratar su caso, sin embargo, cuando intentamos localizar a la niña nuevamente, fue imposible. Simplemente desapareció, nadie más supo de ella, nos dijeron que la niña era de Guiné Conakry y que había muerto.
Aquí en Guinea Bissau es común que pasen cosas de este tipo cuando se trata de niños o niñas que están gravemente enfermos, que tienen alguna discapacidad física o mental, o bien que tengan algún defecto físico.
Debido a las creencias populares de que estos niños son "iranes" encarnados (demonios), ellos son sacrificados o dejados en abandono hasta que mueran. Por eso, en el caso de esta niña con el tumor, no sabemos a ciencia cierta cual fue su destino.
Así es la realidad de Guinea, donde las tinieblas espirituales tienen cegado y esclavizado el entendimiento de este pueblo. ¡Oren por este país!"
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