| A quiénes llevamos en el corazón la tierra donde nacimos, nos suele invadir un sentimiento muy particular cada vez que, estando fuera de ella, surge algo que nos la evoca. Una canción, una comida, y más aún, el encuentro con un coterráneo, nos ponen a flor de piel esa emoción mixturada de alegría y nostalgia, de orgullo y "mal de patria".
No he sido yo la excepción a la regla, pues hace poco, con motivo de la puesta en marcha de la Escuela Comunitaria Emanuel, ocurrió ese algo que no solo me hizo recordar mi querida Costa Rica sino también un lugar en el que trabajé y conocí gente muy especial.
Aconteció precisamente en los días previos a la apertura de la escuela. En mi correo anterior les conté cómo todo un equipo interdisciplinario, integrado por los misioneros radicados aquí y por otros que vinieron por una temporada, se esmeró en la elaboración del currículo educativo, en el que fue incluido una materia llamada "Valores".
La decisión de innovar con esta clase estuvo motivada por la marcada ausencia de principios morales y éticos en la vida de este pueblo; a lo que hay que agregar las erradas creencias religiosas y culturales en nombre de las cuales asesinan niños discapacitados o inflingen los castigos más brutales (¿recuerdan a Mateus, Label y aún las manos quemadas de Samba?, por mencionar tan solo unos casos).
El resultado de esto ha sido una sociedad en franca decadencia y aunque el aporte pareciera ser minúsculo, con esta materia se pretende proveer a los niños y niñas las herramientas propicias para dar un rumbo certero a sus vidas.
Precisamente estando Isabel, la directora de CE, en la preparación de esta materia, descubrí que el texto que ella usaba como base era ni más ni menos que “El Libro de los Valores”, editado por el periódico La Nación en el 2002.
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Ella lo consiguió en uno de sus viajes a CR y no dudó en traerlo para mostrarlo a los chiquitines. Mi sorpresa fue grande, pero más lo fue mi satisfacción al saber que aquí, en este lejano punto del orbe, en una cultura radicalmente distinta y a la vez tan necesitada, un legado costarricense contribuiría en la formación de esos hombres y mujeres que tanto urge Guiné Bissau. Y por aquello de que "no nos falte", la materia de Valores será reforzada con un currículo de Educación Cristiana, otro material netamente costarricense que recién nos envió Marta Castro (la misionera que estuvo con nosotros en junio pasado).

Los frutos de este esfuerzo ya se empiezan a ver. Luego de mes y medio de clases, inició el período de exámenes escolares y con él la oportunidad para los estudiantes de demostrar lo aprendido. Para gran satisfacción de Isabel y de todos nosotros, la mayoría de ellos supo identificar, en casos concretos, los principios de honestidad, libertad, solidaridad, sinceridad, respeto a los demás y otros más.
Así, poco a poco el buen fundamento empieza a edificarse en las conciencias de los niños y niñas de la comunidad de Afia, para quienes todo esto resulta algo completamente novedoso. En tanto, nuestros chicos, los de Casa Emanuel, están afianzando lo ya aprendido desde tiernas edades. |