| Ninguna de ellas, que recuerde yo, dijo nunca que ya eran demasiados, más bien, imagino que probablemente alentaron su corazón con aquel dicho de que "donde comen dos comen tres.¡y hasta cinco! "
Pues aquí, en Casa Emanuel, resulta que esa cifra tiene la particularidad asombrosa de multiplicarse velozmente, de manera que aquí el refrán tico ha tenido que hacerse como de chicle. Para muestra un botón: hace dos meses cuando llegué, la familia era de 57 niños, pero ahora hay 62, y así como aquellas madres reciben a sus nuevos hijos con la esperanza de que Dios les ayudará a sacarlos adelante, en Casa Emanuel se camina día a día con la misma fe.
Así ha sido desde hace diez años, cuando por primera vez Isabel y Eugenia llegaron a Guinné para servir a Dios, sí, pero sin imaginar que llegarían a ser madres de muchos. En aquel entonces, cuando a sus puertas dejaron a la primera niña, Mariama , ciertamente ellas sabían que "donde comen dos, comen tres". Pero poco a poco otros niños fueron llegando y las puertas continuaron abiertas. Cada vez y hasta hoy, es Dios quien provee para las necesidades. Todas las mañanas, en el desayuno, cuando oramos con los niños y en el "Padre nuestro" le decimos al Señor "el pan de cada día dánoslo hoy", sabemos con certeza absoluta que es así.
Sí, en esta gran familia el Padre es Dios, es Él quien saca adelante a todos sus hijos, es quien trae a casa los alimentos, la ropa, las medicinas y todo lo demás. El lo ha hecho a través de corazones sensibles y dispuestos de muchos hombres y mujeres de distintos países, incluido el nuestro, Costa Rica. Y esto es simplemente maravilloso y milagroso, sobre todo si consideramos que Casa Emanuel, con todo lo que ha crecido, nunca ha contado, ni cuenta, con ayuda permanente y/o total de algún gobierno, institución o ONG.
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Y precisamente hablando de crecimiento, les cuento que en poco nuestros niños, y no solo ellos sino otros del barrio Afia, que es la comunidad en la que nos encontramos, podrán recibir una educación de calidad, pues nuevamente Dios ha ensanchado la obra en este lugar y desde hace quince días inició la construcción de una escuela, que estará lista en octubre próximo. Como podrán suponer, aquí lo que sobra es trabajo, el "va y viene" es constante, pero la ilusión de un algo mejor, de un mañana prometedor, trae consigo ánimo y nuevas fuerzas para continuar la tarea.
Parte de esta ilusión es el hecho de que a esta escuela, que tendrá por nombre Escuela Comunitaria Emanuel , podrán asistir niños, y sobre todo niñas, que de otro modo no tendrían posibilidad alguna de estudiar, dada la marcada pobreza en que vive la mayoría de los guinenses. Los padres y madres de familia prefieren que sus hijos salgan a "trabajar", en el caso de los varones y en el de las niñas, que se queden en casa para ayudar en las labores domésticas y en el cuido de sus hermanitos. En todo caso, toda vez que hubiera alguna oportunidad, quienes la reciben son los niños, lo cual explica la altísima tasa de analfabetismo que hay entre las mujeres.
Buenos mis queridos amigos y amigas, les amo mucho y les doy las gracias por su compañía y apoyo a la distancia. Hasta pronto si el Señor lo permite,
Laureen
PD: Necesitamos de más obreros aquí, eso, por si acaso alguien quisiera alistar las valijas y venirse para esta tierra. ¡Le garantizamos no un salario, pero sí mucha bendición para su vida! |