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Que difícil es realizar todo lo que queremos y debemos en un tiempo tan corto. Aquí en Bissau, el fenómeno de los minutos que pasan a alta velocidad, parece ser la regla común.
Llegamos a Guinea el 28 de enero, a partir de ese día, las reuniones de la iglesia, las actividades, los proyectos, la construcción y un sinfin de situaciones, se apoderaron del tiempo, y yo quería escribirles días después de que llegamos, pero no me fue posible.
Quería contarles que me sentí muy feliz al estar de nuevo con los niños. El amor que ellos expresan será siempre una de las mejores cosas que Dios me ha permitido experimentar, fue por eso que el reencuentro fue intenso y emotivo, especialmente con mis hijos.
Nos costó mucho salir del aeropuerto de Bissau. Todas las valijas salen por una única faja que tiene la tercera parte del tamaño de las normales. Todos nos apretábamos tratando de reconocer el equipaje. Para ese entonces ya sabía que se me había perdido una de las valijas con la mitad de las camisetas y con muchos regalos que recibí para los niños de Casa Emanuel. El Señor, sabiendo que soy un poco dramática, me aviso con antecedencia y puso paz en mi corazón. El asunto es que recogí la valija una semana después y no tuve que pagar ni un dólar de impuesto. Llevábamos 40 kilos de sobre peso, justo lo que esa valija pesaba. Así que una vez más el Señor Dios pago la cuenta por nosotros.
Deseo contarles que Laureen Orozco es el nombre de la hermana que viajó conmigo. Es una persona emprendedora y decidida. Tiene mucha facilidad para los idiomas y se comunica muy bien con los nacionales. Además se lleva muy bien con las señoras del orfanato y nosotros estamos muy contentos de tenerla aquí.
Las dos chicas que observan a Laureen con atención, son Mariama y Eliethe, que estando en la pubertad, admiran lo que ella hace y la imitan. También Laureen se ha mostrado muy cariñosa con los niños pequeños y especiales, produciendo largas y serpentiantes filas indias que la siguen por todo lado. Ella se ha adaptado muy bien, excepto por el calor de marzo que alcanza sus picos altos en las horas de la tarde.

Laureen con Mariama
Gracias a Dios, Laureen ya terminó y envió el Proyecto de Hidroponía, que es la técnica de huertas realizada en mesas con nutrientes preparados para producir vegetales. La realización de este proyecto es muy importante para la misión.
Después que el análisis del suelo reveló una alta alcalinidad, reconocimos que era necesario aplicar un plan revolucionario para Guinea Bissau. Un plan de éxito comprobado a través de los años en muchos países, incluyendo Costa Rica. Les pido por favor que oren para poder conseguir financiamiento para este proyecto, porque esto nos encaminaría a la autosuficiencia en asunto de vegetales para el consumo de los niños con desnutrición.
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Quiero también contarles que gracias a Dios la construcción de las primeras aulas de la Escuela Comunitaria ya comenzó. Con eso nos dimos cuenta de que tenemos un gran problema con el agua, porque la cantidad de litros sobrepasa la capacidad de las fuentes. Ahora necesitamos urgentemente una perforación de 230 metros, eso significa que necesitamos un tremendo milagro. Existe una empresa extranjera que realiza estas perforaciones, pero es muy costoso…, de todos modos para nuestro Dios no hay nada imposible, si entre todos le pedimos, más rápido vamos a ver lo imposible acontecer.
Les envío una foto con las camisetas amarillas y verde limón. No se imaginan como costo acomodar a toda la gente. Grandes y pequeños todos querían salir en primer plano. Tuvimos que alzar a todos los bebés, que son más de quince y mantenerlos en movimiento y sonriendo mientras lográbamos la posición correcta. Por fin, después de varias pruebas terminamos la sesión de fotos. Yo pedí la camiseta de nuevo, para guardarla para la próxima actividad, ahí fue un llanto general, pues los chiquitos querían dejársela puesta, pero conociendo la rapidez con que ensucian todo, insistí en reservarlas para el día de la inauguración de la casa de dormitorios. Bueno esperamos que esta foto de una idea del tamaño y de la diversidad de esta familia.
También quiero decirles que pasé en Costa Rica dos meses bien vividos. Cuando digo bien vividos, me refiero a tiempos memorables. Pasé muy bien con la familia, conocí más profundamente a mis amigos y experimenté el gozo de la comunión entre mis hermanos. Me traje de allá tesoros que nadie puede robar, que no se dañan y que no se herrumbran.
Quiero por favor que me saluden, y que abracen por mi, a Vicky de Castro, a quien mis hijos y yo llamamos tita Vicky, la mamá de Martha. Ella es una gran señora, que me recibió en su casa con gran cariño. Y no solo ella, sino también su esposo y sus hijos, irradiando amor, siempre dispuestos a dar, siempre diligentes en buscar la manera de bendecirme y de bendecir a los hermanos guinenses.
Dios sabe la alegría en los rostros de las señoras que recibieron su espejito, la bolsita y la pintura de labios, los muchachos estaban felices con las agendas y los llaveros, y los chupas-chupas no duraron ni dos días con tanto cliente.
Saludos también para la familia Mora, que el último día me llenaron completamente las valijas con ropa nueva para los niños. El Señor bendiga sus vidas y les de paz.
Gracias por el cariño de mis hermanos victoriosos que se reúnen en el templo de la Sabana, los de San Francisco de Dos Ríos, los de Puntarenas, los de Paso Ancho y Escazú, los de Pacuare en San Isidro del General, a Seidy y su familia. Gracias a los hermanos peregrinos que me convidaron a recorrer junto con ellos el camino.
Gracias a Dios por todos los pastores, que creyendo en la obra del Padre, me dieron oportunidad de comunicarles los alcances milagrosos del poder de Dios entre el pueblo de Guinea.
De Jehová es la gloria y el poder. La paz de Jesús con todos ustedes. |